
Enclavado sobre el anguo edificio de la Casa de los Infantes, construido en el siglo XVIII por Carlos III, el Parador de La Granja fue inaugurado hace tan sólo dos años. Está situado a once kilómetros del centro de Segovia y cuenta con unas espectaculares vistas, tanto externas como desde el interior del edificio.
Los grandes salones comedores invitan a recrearse en la vieja historia de España, con mucha luz y paredes de piedra vista.
La gastronomía segoviana tiene fama por su cordero y su cochinillo, pero en el Parador de La Granja hay multitud de platos típicos de la región castellana servidos a modo de degustación de los que se puede disfrutar. Es la Alta Cocina al servicio de la tradición.
Una crema de marisco con espárragos a la plancha y crujiente de bogavante inicia el recorrido de sabores. A continuación llega el segundo plato y principal: solomillo de ternera con salsa agridulce y remolacha. Y para terminar, el toque dulce que le da el bizcocho de chocolate sobre salsa de yogur y las migas con helado de chocolate blanco.
Este Parador invita a pasear por uno de los pueblos más importantes de la provincia de Segovia. Las calles de La Granja de San Ildefonso muestran al visitante una de las épocas de mayor esplendor de nuestro país.

La próxima entrada que haga referencia a la gastronomía toledana, que la segoviana te come terreno Lara! ;)
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